Un banquete inolvidable II

Parte II

Encontramos nuevamente al Señor Jesús hablando en parábolas acerca de un banquete al cual estás invitado. Jesús eligió la figura de una fiesta familiar, como lo es una boda, para compararla con la vida en el Espíritu que puede tener un hijo de Dios. Nos deja muy claro qué clase de vida Él preparó para vos y para mí; Su deseo es que tengamos una vida buena, una vida agradable en este mundo y en la eternidad.

La figura del banquete tiene tres planos de aplicación paralelos en esta parábola: el primer plano de aplicación es la vida eterna, es decir la salvación que Dios nos regala, representada como un banquete al que las personas debemos entrar. La segunda aplicación de la parábola refiere a la espera del novio, pues representa a la Iglesia esperando la segunda venida del Señor.

Pero para aquellos que ya son personas de fe, esta segunda aplicación es una vida abundante aquí en la tierra, un estilo de vida en el reino de Dios al cual no todos pueden entrar aunque sean cristianos. Ambas interpretaciones son válidas y son paralelas: muchas personas, por diversas causas, no pueden entrar a una vida eterna; otros que sí creyeron para vida eterna, no pueden entrar a una vida abundante y en plenitud aquí en este mundo.

En su intención de que todos entren y nadie se pierda, Jesús muestra en esta parábola otras causas por las cuales una persona se puede quedar afuera de las bodas del Señor.

Leamos juntos esta parábola:

Mateo 25 Nueva Versión Internacional (NVI)

Parábola de las diez jóvenes

25 »El reino de los cielos será entonces como diez jóvenes solteras que tomaron sus lámparas y salieron a recibir al novio. 2 Cinco de ellas eran insensatas y cinco prudentes. 3 Las insensatas llevaron sus lámparas, pero no se abastecieron de aceite. 4 En cambio, las prudentes llevaron  vasijas de aceite junto con sus lámparas. 5 Y, como el novio tardaba en llegar, a todas les dio sueño y se durmieron. 6 A medianoche se oyó un grito: “¡Ahí viene el novio! ¡Salgan a recibirlo!” 7 Entonces todas las jóvenes se despertaron y se pusieron a preparar sus lámparas. 8 Las insensatas dijeron a las prudentes: “Dennos un poco de su aceite porque nuestras lámparas se están apagando”. 9 “No —respondieron éstas—, porque así no va a alcanzar ni para nosotras ni para ustedes. Es mejor que vayan a los que venden aceite, y compren para ustedes mismas”. 10 Pero mientras iban a comprar el aceite llegó el novio, y las jóvenes que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas. Y se cerró la puerta. 11 Después llegaron también las otras. “¡Señor! ¡Señor! —suplicaban—. ¡Ábrenos la puerta!” 12 “¡No, no las conozco!”, respondió él. 13 »Por tanto —agregó Jesús—, manténganse despiertos porque no saben ni el día ni la hora.

Explicación de la parábola:

Las bodas del Señor, como hemos aprendido en la enseñanza anterior, representan a Jesús como el novio y a la Iglesia como la novia, es decir todos aquellos que hemos creído en el Señor. El banquete lo prepara el padre del novio y las 10 vírgenes simbolizan la gente de fe que está invitada a ese banquete y que tiene la intención de entrar y disfrutar de la boda.

Cabe destacar que parte del cortejo nupcial de aquella época tenía una práctica singular: los amigos del novio cargaban al futuro esposo y lo paseaban por toda la ciudad cantando y celebrando hasta entrar al lugar de la fiesta. Las vírgenes pertenecían al cortejo de la novia y debían esperar en la entrada del banquete hasta que el novio llegara con el cortejo nupcial para entrar todos juntos a la fiesta.

La insensatez y la prudencia:

En esta parábola el Señor Jesús contrasta la insensatez espiritual frente a la prudencia espiritual, Él sabe que la sensatez nos dará paso a la fiesta espiritual que Dios preparó para nosotros, por eso es tan importante atender a las enseñanzas que se desprenden de los detalles de esta parábola.

1. Capacidad para sostenernos animados esperando en Dios.

Las vírgenes insensatas no pudieron mantener su lámpara encendida toda la noche mientras que las sensatas lo lograron. La sensatez espiritual es la capacidad de sostenernos en fe esperando por algo hasta ver su cumplimiento, es esa aptitud que necesitamos para no caernos emocionalmente mientras aguardamos lo que estamos anhelando, capacidad de mantenernos firmes en fe deseando un milagro de Dios y creyendo que ya está hecho hasta el día en que llegue.

Desarrollar la capacidad espiritual de sostenerse emocionalmente es lo que hará la diferencia. Jesús sabe perfectamente que uno de los problemas de sus hijos es la incapacidad de combatir el desánimo, por eso esta parábola muestra a las insensatas corriendo a última hora para tratar de recomponer una situación a la que no le habían dado importancia. Esta actitud se contrapone a la capacidad de perseverar, tan valorada por Jesús.

2. Priorizar una vida llena del Espíritu.

¡Que tu lámpara nunca se vacíe! De forma alegórica la lámpara en las manos de estas jóvenes vírgenes representa el espíritu del hombre, es decir que nuestro espíritu tiene la capacidad de ser lleno del Espíritu Santo de Dios representado por el aceite. Que nuestras vidas alumbren como una lámpara dependerá 100% de la presencia del Espíritu Santo en nosotros. Jesús ya lo dijo debemos ser la luz del mundo, el combustible que hace posible que alumbremos es el Espíritu Santo.

Todas nuestras actividades generan un desgaste y la unción del Espíritu Santo va diluyéndose a medida que nos consumimos en estas tareas diarias. Sin embargo cuando participamos en una reunión en la Iglesia o en un momento de adoración, en una casa de bendición o en un devocional, la unción vuelve a crecer, el aceite vuelve a llenarse.

La insensatez espiritual está en enfrentar la vida vacíos de aceite, con faltante del Espíritu Santo y es ahí donde frente a las circunstancias de la vida:

a. Reaccionamos mal: a menudo decimos lo que no quisiéramos decir, porque cuando hay faltante de aceite obramos en la carne. Si nuestra lámpara está llena, sentiremos cómo el Espíritu Santo dirige nuestras palabras.

b. Somos propensos a tomar malas decisiones: muchas personas deciden emocionalmente la mayoría de las cosas en sus vidas, otros logran decisiones racionales y así obtienen mejores resultados. La buena noticia para ti es que puedes tomar decisiones guiado por el Espíritu Santo. Cuando tu lámpara siempre esté llena verás que Dios abre puertas por los caminos que debes transitar.

c. Somos vulnerables a los ataques de las tinieblas: bajo ningún punto de vista debemos tener temor de las tinieblas si estamos en Cristo, pero tampoco debemos ignorar que el enemigo vino para matar, hurtar y destruir. Por eso es tan importante saber que cuando una persona está llena del Espíritu Santo generalmente el enemigo huye de él. Si tu lámpara está llena siempre, el enemigo huirá de ti.

Nuestro señor Jesús ya se anticipó a los problemas que vos y yo podríamos tener en esta vida, en esta parábola lo deja muy claro: no seamos insensatos, es nuestra responsabilidad ocuparnos de que la lámpara esté llena de aceite.

3. El poder de saber velar.

La clave de saber velar está en saber esperar en Dios. Hace un tiempo tuve que hacer una conexión de vuelos en un aeropuerto de Buenos Aires, El palomar. En el lugar no hay hoteles cerca y la conexión tardó unas cuantas horas por la noche, por lo que no me quedó otra alternativa que esperar despierto hasta las 5:30 de la mañana que salía mi próximo vuelo. Tener conciencia de que el vuelo se puede perder es incentivador para velar atentamente por ese vuelo, aunque esté muy cansado.

La mayoría de las cosas que nos perdimos en esta vida sucedieron porque las oportunidades divinas llegaron cuando había poco aceite en nuestras lámparas. Avanzaremos más rápido en la vida de fe si podemos velar con la lámpara llena, tomaremos cada oportunidad divina que Dios nos da y la aprovecharemos al máximo para la Gloria del Señor.

Conclusión:

Sabemos que Dios Todopoderoso conoce nuestro corazón, sabe cada una de nuestras necesidades y anhelos, y quiere que siempre nos acerquemos a Él confiando en que obrará en nosotros conforme se lo permitamos. Es nuestro desafío descansar en sus promesas y perseverar hasta lograr la guía del Espíritu Santo en cada área de nuestra vida.

Oramos para que el fuego del Espíritu de Dios ilumine nuestro camino y seamos luz para los demás.

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