Puertas se abren por el ayuno y la oración

La fascinante historia de Nehemías es, entre muchas cosas, una historia de superación personal a través del ayuno y la oración. Para introducirnos en esta historia quiero contarte que Nehemías era copero real, es decir que era el encargado de confirmar que la bebida y comida del rey no estuvieran envenenadas, vivía muy bien por el estatus que había logrado, pues no tenía necesidad de algo más. Era un hombre responsable y confiable para el rey de Babilonia, que en aquella época era uno de los imperios más poderosos y extensos sobre la tierra.

Nehemías había alcanzado todo lo que podía alcanzar en ese momento y en ese contexto. Sólo tenía una dificultad: sabía que podía hacer más para Dios, sabía perfectamente que el Señor lo llamaba. Muchas veces cuando alcanzamos ciertos logros en la vida, corremos el riesgo de estancarnos. Esto ocurre porque luego de concretar aquella meta por la que nos esmeramos tanto tiempo, tendemos a conformarnos y dejamos de soñar con grandes proyectos, ya que esto conlleva un riesgo que a veces no queremos tomar.

La buena noticia es que nuestro Creador y Padre Celestial, siempre está observando nuestra capacidad y desarrollo, siempre está atento a aquello en lo que podemos superarnos, y en el momento menos esperado, una situación angustiosa o una mala noticia en la vida son el detonante para que decidamos si vamos a lanzarnos por más o permaneceremos inmóviles.

Quiero decirte que ese detonante, ya sea un problema, o una mala noticia, en realidad es una puerta entreabierta de oportunidad en el mundo espiritual. Las oportunidades que Dios arroja en nuestras vidas tienen mala fachada, al comienzo parecen un desastre, es el principio del caos, sin embargo es allí donde nos ponemos los lentes de la fe y comenzamos a ver que hay esperanza. Tomando las herramientas del ayuno y la oración, entendemos que esa puerta que se nos abre de par en par, debemos traspasarla con poder.

Leamos y aprendamos juntos de esta palabra de Dios.

Nehemías 1 Nueva Versión Internacional (NVI)

1 Éstas son las palabras de Nehemías hijo de Jacalías:

En el mes de quisleu del año veinte, estando yo en la ciudadela de Susa, 2 llegó Jananí, uno de mis hermanos, junto con algunos hombres de Judá. Entonces les pregunté por el resto de los judíos que se habían librado del destierro, y por Jerusalén. 3 Ellos me respondieron: «Los que se libraron del destierro y se quedaron en la provincia están enfrentando una gran calamidad y humillación. La muralla de Jerusalén sigue derribada, con sus puertas consumidas por el fuego.» 4 Al escuchar esto, me senté a llorar; hice duelo por algunos días, ayuné y oré al Dios del cielo. 5 Le dije: « SEÑOR, Dios del cielo, grande y temible, que cumples el pacto y eres fiel con los que te aman y obedecen tus mandamientos, 6 te suplico que me prestes atención, que fijes tus ojos en este siervo tuyo que día y noche ora en favor de tu pueblo Israel. Confieso que los israelitas, entre los cuales estamos incluidos mi familia y yo, hemos pecado contra ti. 7 Te hemos ofendido y nos hemos corrompido mucho; hemos desobedecido los mandamientos, preceptos y decretos que tú mismo diste a tu siervo Moisés.

8 »Recuerda, te suplico, lo que le dijiste a tu siervo Moisés: “Si ustedes pecan, yo los dispersaré entre las naciones: 9 pero si se vuelven a mí, y obedecen y ponen en práctica mis mandamientos, aunque hayan sido llevados al lugar más apartado del mundo los recogeré y los haré volver al lugar donde he decidido habitar.”

10 »Ellos son tus siervos y tu pueblo al cual redimiste con gran despliegue de fuerza y poder. 11 SEÑOR, te suplico que escuches nuestra oración, pues somos tus siervos y nos complacemos en honrar tu nombre. Y te pido que a este siervo tuyo le concedas tener éxito y ganarse el favor del rey.» En aquel tiempo yo era copero del rey.

Nehemías 2 Nueva Versión Internacional (NVI)

1 Un día, en el mes de nisán del año veinte del reinado de Artajerjes, al ofrecerle vino al rey, como él nunca antes me había visto triste, 2 me preguntó: —¿Por qué estás triste? No me parece que estés enfermo, así que debe haber algo que te está causando dolor. Yo sentí mucho miedo 3 y le respondí: —¡Que viva Su Majestad para siempre! ¿Cómo no he de estar triste, si la ciudad donde están los sepulcros de mis padres se halla en ruinas, con sus puertas consumidas por el fuego? 4 —¿Qué quieres que haga? —replicó el rey. Encomendándome al Dios del cielo, 5 le respondí: —Si a Su Majestad le parece bien, y si este siervo suyo es digno de su favor, le ruego que me envíe a Judá para reedificar la ciudad donde están los sepulcros de mis padres. 6 —¿Cuánto durará tu viaje? ¿Cuándo regresarás? —me preguntó el rey, que tenía a la reina sentada a su lado. En cuanto le propuse un plazo, el rey aceptó enviarme. 7 Entonces añadí: —Si a Su Majestad le parece bien, le ruego que envíe cartas a los gobernadores del oeste del río Éufrates para que me den vía libre y yo pueda llegar a Judá;8 y por favor ordene a su guardabosques Asaf que me dé madera para reparar las puertas de la ciudadela del templo, la muralla de la ciudad y la casa donde he de vivir. El rey accedió a mi petición, porque Dios estaba actuando a mi favor.

Ayuno y oración para abrir la puerta de oportunidad:

Tenemos mucho que aprender de Nehemías, supo que una situación muy dolorosa, podía convertirse en una puerta de oportunidad espiritual abierta de par en par, para que su propia vida subiera a un nivel más alto.

Debemos tener en cuenta que Nehemías era un hombre de confianza del rey, su tarea era similar a la de un sommelier de nuestro tiempo, era exclusivo para el servicio real, por lo tanto aspirar a un mayor nivel habría sido complicado. Pero Dios conocía la capacidad que había depositado en Nehemías, así como también conoce la capacidad y el potencial que Él ha puesto en tí y en mí, entonces aprovechará algunas circunstancias de nuestra vida para hacernos crecer, esto quiere decir que muchas veces nuestro Padre tendrá que despertarnos con un fuerte sacudón para que salgamos de nuestra zona de confort y avancemos por más. No significa que Él nos mandará una calamidad, pero seguramente aprovechará cada situación para hacernos crecer.

Atención con esto, no lograrás ver esa puerta de oportunidad y mucho menos abrirla sin ayuno y clamor a Dios. ¡Ése es el secreto!

En este tiempo te animo a tomar tus situaciones más difíciles y dolorosas para que a través del ayuno y la oración hables al Padre diciendo: “¡Señor permíteme ver la oportunidad de  crecer!.Señor ábreme los ojos para ver esa puerta de oportunidad que con seguridad me transportará a otro nivel en mi crecimiento personal. Amén.”

Actitudes de Nehemías que nos pueden ayudar:

1- Buscar a Dios con ayuno y oración y descansar en Él.

Cuando Nehemías escuchó la desagradable noticia sobre su ciudad, quedó devastado e hizo lo que todo buen hijo de Dios hace en un momento así: corrió a los pies del Padre, lloró y se desahogó en Su presencia. Durante varios días atravesó todas las etapas de un duelo, sin atascarse en la negación, el enojo o la ira.

Aceptó su situación y accionó sobre ellas con las armas espirituales más poderosas: el ayuno y la oración. De esta manera transformó su realidad por el poder de Dios. Debemos saber que las mismas armas que levantaron a Nehemías también están en nuestras manos y podemos utilizarlas. ¡¡Hagámoslo!!

2- Focalizar nuestra oración en el Favor de Dios delante de las personas.

El ayuno le proporcionó claramente a Nehemías la posibilidad de visualizar quién era la persona que para él sería esa puerta de oportunidad.

Hay personas que son puertas de Dios para nuestros proyectos, nunca tenemos que ir a ellos en nuestras propias fuerzas. Busquemos la gracia de Dios. Cabe destacar que durante mucho tiempo Nehemías construyó una imagen impecable de sí mismo ante el rey de Babilonia y jamás le había fallado o pedido algún favor personal.

3- Abre los cielos sobre tí con ayuno y oración.

Después del ayuno, Nehemías había aprendido una gran lección: estar continuamente en la presencia de Dios. Por eso cuando más lo necesitó, al encontrarse frente al rey, solamente se encomendó al Señor, porque estaba consciente y conectado con la presencia de Dios.

El ayuno nos conecta con Dios y nos entrena para estar todo el tiempo en Su Presencia.Cuando tuvo miedo, él oraba por dentro cada instante, literalmente se encomendó al Señor. Cuando una persona ayuna y ora lo suficiente, los cielos se abren sobre ella y así permanecen. Desarrollemos el ayuno y la oración para provocar cielos abiertos sobre nosotros.

4- Desarrollar tus mejores proyectos con revelación del cielo.

En los días de ayuno, Nehemías tomó del cielo una estrategia divina: clamó al Señor por lo que no tenía y Dios se lo otorgó. Una maniobra divina para hacer algo por su ciudad, Jerusalén. Hay oportunidades que sólo se presentan una vez, ¿estamos preparados, sabemos qué necesitamos para alcanzar nuestros planes y aspiraciones?. Si un rey propone financiar nuestros sueños ¿estamos listos y preparados para responder sin rodeos y decir qué es lo que necesitamos? Jesús lo dijo: “el que busca, encuentra; al que golpea, se le abrirá”. Toda persona que en ayuno y oración busque revelación por parte de Dios para solucionar un problema o desarrollar un proyecto o mejorar su empleo, LA RECIBIRÁ.

Nehemías pudo presentarle al rey un proyecto no improvisado y coherente porque en los días de ayuno y oración, había bajado del cielo ideas de oro para implementar en la tierra. Nehemías salió de la presencia del rey ese día sabiendo que había cambiado toda su vida. Tenía las cartas en sus manos, tenía lo que requería para reconstruir Jerusalén y ser el nuevo líder de ese proyecto.

¿Cuáles son tus proyectos más importantes? ¿Estás orando lo suficiente por ellos? Es hora de desarrollarlos con métodos espirituales que sí funcionan, el ayuno y la oración te lo revelarán.

CONCLUSIÓN Y LLAMADO:

Con ayuno y oración descansamos en Dios de los peores problemas, con ayuno y oración logramos el favor de Dios delante de la gente.

Con ayuno y oración los cielos se mantienen abiertos sobre nuestra vida y desarrollamos una comunión efectiva con Dios. Con ayuno y oración bajaremos del cielo los mejores proyectos y los recursos para realizarlos.

Declaramos en el nombre de Jesús que los peores problemas y situaciones de nuestras vidas y de nuestra nación, serán transformados, por el ayuno y la oración de una Iglesia que clama, en una puerta de oportunidad que nos conducirá a un nivel inimaginable y sorprendente.

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