Poder para recuperar la Familia

En esta lección queremos desarrollar algunas enseñanzas acerca del poder de Dios sobre aquellos que quieren recuperar vínculos familiares ya sea entre padres e hijos, entre hermanos, entre esposos o en sus familias extendidas a través del poder de la oración. Hoy más que nunca vemos que por distintas situaciones algunas familias se encuentran al borde de perderse los unos a los otros. Nosotros creemos que Dios quiere a tu familia unida, ese es un diseño de bendición ya que la unidad hace a una familia sana. También creemos que todos necesitamos de un seno familiar donde desarrollarnos, pero cuando por distintos problemas, esa familia se desintegra o está a punto de hacerlo, nos inunda la desesperación. Pero la buena noticia hoy es que hay un extraordinario poder de Dios para recuperar tu familia.

Queremos compartirte una maravillosa historia de la Biblia. Esta es la historia de David en uno de los momentos más angustiantes de su vida. Es el día donde él pensó que había perdido su familia en manos de un enemigo atroz, pero no fue hasta el momento en el que él se propuso recuperar a su familia en donde comenzó a ver un poder sobrenatural, me refiero al poder de Dios Todopoderoso bendiciéndolo a él y a todos sus compañeros para recuperar a toda su familia junto con todos sus bienes.

Leamos esta sorprendente historia:

1 Al tercer día David y sus hombres llegaron a Siclag, pero se encontraron con que los amalecitas habían invadido la región del Néguev y que, luego de atacar e incendiar a Siclag, 2 habían tomado cautivos a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el más grande hasta el más pequeño. Sin embargo, no habían matado a nadie. 3 Cuando David y sus hombres llegaron, encontraron que la ciudad había sido quemada, y que sus esposas, hijos e hijas habían sido llevados cautivos. 4 David y los que estaban con él se pusieron a llorar y a gritar hasta quedarse sin fuerzas. 5 También habían caído prisioneras dos esposas de David, la jezrelita Ajinoán y Abigaíl, la viuda de Nabal de Carmel. 6 David se alarmó, pues la tropa hablaba de apedrearlo; y es que todos se sentían amargados por la pérdida de sus hijos e hijas. Pero cobró ánimo y puso su confianza en el Señor su Dios. 7 Entonces le dijo al sacerdote Abiatar hijo de Ajimélec: —Tráeme el efod. Tan pronto como Abiatar se lo trajo, 8 David consultó al Señor: —¿Debo perseguir a esa banda? ¿Los voy a alcanzar? —Persíguelos —le respondió el Señor—. Vas a alcanzarlos, y rescatarás a los cautivos. 9 David partió con sus seiscientos hombres hasta llegar al arroyo de Besor. Allí se quedaron rezagados 10 doscientos hombres que estaban demasiado cansados para cruzar el arroyo. Así que David continuó la persecución con los cuatrocientos hombres restantes. 11 Los hombres de David se encontraron en el campo con un egipcio, y se lo llevaron a David. Le dieron de comer y de beber, 12 y le ofrecieron una torta de higo y dos tortas de uvas pasas, pues hacía tres días y tres noches que no había comido nada.

En cuanto el egipcio comió, recobró las fuerzas. 13 —¿A quién perteneces? —le preguntó David—. ¿De dónde vienes? —Soy egipcio —le respondió—, esclavo de un amalecita. Hace tres días caí enfermo, y mi amo me abandonó. 14 Habíamos invadido la región sur de los quereteos, de Judá y de Caleb; también incendiamos Siclag. 15 —Guíanos adonde están esos bandidos —le dijo David. —Júreme usted por Dios —suplicó el egipcio— que no me matará ni me entregará a mi amo. Con esa condición, lo llevo adonde está la banda. 16 El egipcio los guió hasta los amalecitas, los cuales estaban dispersos por todo el campo, comiendo, bebiendo y festejando el gran botín que habían conseguido en el territorio filisteo y en el de Judá. 17 David los atacó al amanecer y los combatió hasta la tarde del día siguiente.

Los únicos que lograron escapar fueron cuatrocientos muchachos que huyeron en sus camellos. 18 David pudo recobrar todo lo que los amalecitas se habían robado, y también rescató a sus dos esposas. 19 Nada les faltó del botín, ni grande ni pequeño, ni hijos ni hijas, ni ninguna otra cosa de lo que les habían quitado. 20 David también se apoderó de todas las ovejas y del ganado. La gente llevaba todo al frente y pregonaba: «¡Este es el botín de David!» 1 Samuel 30 (NVI)

Tres enseñanzas que podemos extraer de este pasaje para recuperar mi familia:

1. Mantener la actitud correcta.

Es lógico entender por qué David y sus soldados se llenaron de angustia al ver su aldea quemada y al notar que los miembros de su familia fueron secuestrados, pero la angustia jamás solucionó algo. El primer paso para recuperar vínculos familiares perdidos o lazos familiares rotos será salir lo más pronto posible de la posición de angustia ciega y adoptar inmediatamente la actitud correcta.

La angustia y el dolor no son las fuentes de un cambio, sino que son sentimientos muy peligrosos que te pueden llevar por mal camino si uno no hace lo correcto con ellos. Sin embargo el dolor y la angustia por algo vivido, con la actitud correcta, se pueden transformar en un enérgico combustible que te da pasión para un cambio o para ayudar a otros.

Los soldados de David por primera vez en su vida hablaron de apedrear a su líder, algo de lo cual estoy seguro, no querrían hacer, pero la verdad es que el dolor y la angustia son las peores consejeras, nunca tomes decisiones sumido en tristeza porque de seguro desembocará en alguna de éstas tres decisiones incorrectas:

1. La angustia te puede llevar a maltratar o culpar a aquellas personas que no deberías culpar. Tu realidad no cambiará culpando a un inocente o apedreando al culpable.

2. La angustia te puede llevar a negar la realidad por causa del dolor, como una madre que pretende negar la realidad de que su hijo se droga, un padre que no quiere ver que no tiene control sobre su hijo adolescente o alguien que no desea ver la infidelidad de su pareja. Quien no ve su realidad, jamás podrá transformarla.

3. La angustia y el dolor te pueden sumir en depresión, paralizándote y dejándote sin posibilidad de salir adelante. Nadie cambia su realidad de brazos cruzados. De aquí la importancia de saber levantarse emocionalmente, de apelar a la fe, de buscar la presencia de Dios. Observemos el ejemplo de David. A David y sus soldados, no les dejó de doler la ausencia de sus familias, pero mientras los soldados se hundían en el dolor, David cobró ánimo en el Señor para convertir ese dolor en una pasión por recuperar a su familia, él pudo por la confianza en Dios convertir ese dolor en un combustible para pelear por lo que es suyo.

Hay gente que vivió cosas horribles pero solamente quedan atascados en el dolor, en la angustia, en la desesperanza y no pueden salir de eso. Pero tú que eres un hijo o una hija de Dios, puedes cobrar ánimo en el Señor, sea lo que sea que hayas vivido y de esa manera  romper ese círculo vicioso en el que tus emociones están secuestradas, transformando ese dolor en un combustible para generar un cambio y en pasión para trabajar en recuperar lo perdido.

2. Poner la confianza en el Señor.

Una vez que cobró ánimo David pidió el efod. El efod son las vestiduras de un sacerdote descendiente de Aarón con la que aquellos hombres, buscaban la presencia de Dios. Para David, éstas vestiduras lo conectaban con Dios. ¿Qué cosas, lugares o ambientes de tu casa te conectan con tu Señor? ¿Será un lugar en tu casa en el cual estás acostumbrado a orar? ¿Será tu Iglesia o una Casa de Bendición? Porque en los momentos en los que debemos luchar por los que amamos, es importantísimo estar conectados con el Señor y sobre todas las cosas que nuestra confianza esté puesta en Él.

David oró a Dios, preguntó al Señor si podía recuperar su familia y luego de recibir respuestas, actuó. La pregunta de David al Señor es una pregunta muy válida, porque la verdad es que hay relaciones que no se pueden recuperar, otras que se pueden recuperar parcialmente y otras que se pueden recuperar completamente. Debes preguntar en ese vínculo perdido ¿Qué me permitirá recuperar el Señor? Y siempre, previo al esfuerzo de luchar por lo que quieres recuperar, debes luchar en oración por aquello que deseas conseguir, confiando en que Dios no te fallará.

3. Creer que hay milagros convirtiendo lo imposible en posible para nosotros.

Era muy poco probable encontrar al enemigo que se había llevado prisionero a sus familias, sin embargo toman la decisión de salir a buscarlo. En alguna dirección a mitad del desierto encuentran a la única persona del planeta que podía darles la información que ellos necesitaban para encontrar al enemigo, era un joven egipcio que estaba medio muerto, quien había sido esclavo de los amalecitas. Esto es como meter la mano y encontrar una aguja en un pajar en el primer intento.

Quiero declarar sobre tu vida que verás en este tiempo coincidencias sobrenaturales para recuperar a tu familia porque la mano de Dios se muestra en favor de sus hijos que confían en Él.

Conclusión:

Dios ama nuestra familia, es su plan el bienestar y que nos desempeñemos dentro de relaciones sanas en nuestro hogar.

Proclamemos juntos:

“Mi familia es bendecida y libre de todo ataque de las tinieblas para producir rupturas”

“Mi familia está en las manos de Dios y yo seré un instrumento de paz, bienestar y bendición para mi hogar”

“Recibo la sabiduría de Dios para generar lazos fuertes con las personas que amo”.

Oremos específicamente de acuerdo al punto que necesitemos trabajar en nuestro caso en particular.

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