Familias Sanas, Familias Fuertes

En la lección pasada pudimos apreciar la necesidad de una familia con lazos de relaciones fuertes, ya que sin estos cualquier problema pone en crisis la relación de familia. Estamos creyendo por restauración familiar en aquellas familias que han sido rotas por una circunstancia u otra. Pero también estamos creyendo por la construcción de lazos de relación familiar sanos y fuertes, al fin y al cabo, la vida en familia es un diseño de Dios y no funciona de otra manera.

Toda práctica, consejo, forma de pensar o ideología (por ejemplo ideologías de izquierda donde los niños son propiedad del estado) que atente contra la familia, es claramente un instrumento de las tinieblas para destruir un diseño de Dios que es la base de la humanidad.

El Apóstol Pablo enseñó: “no ignoréis las artimañas del diablo”. Por eso es importante conocer y detectar cuáles son las amenazas en contra de tu familia. Pero en la Palabra de Dios encontraremos consejos, ejemplos y formas de pensar, que nos ayudarán a construir relaciones sanas y que fortalecerán los lazos familiares. Y para esto queremos ir a una historia Bíblica en la que tenemos mucho provecho al respecto. Leamos juntos la dramática historia en donde Abraham es probado por Dios con respecto a su único hijo:

1 Pasado cierto tiempo, Dios puso a prueba a Abraham y le dijo: —¡Abraham! —Aquí estoy —respondió. 2 Y Dios le ordenó: —Toma a tu hijo, el único que tienes y al que tanto amas, y ve a la región de Moria. Una vez allí, ofrécelo como holocausto en el monte que yo te indicaré. 3 Abraham se levantó de madrugada y ensilló su asno. También cortó leña para el holocausto y, junto con dos de sus criados y su hijo Isaac, se encaminó hacia el lugar que Dios le había indicado. 4 Al tercer día, Abraham alzó los ojos y a lo lejos vio el lugar. 5 Entonces les dijo a sus criados: —Quédense aquí con el asno. El muchacho y yo seguiremos adelante para adorar a Dios, y luego regresaremos junto a ustedes. 6 Abraham tomó la leña del holocausto y la puso sobre Isaac, su hijo; él, por su parte, cargó con el fuego y el cuchillo. Y los dos siguieron caminando juntos. 7 Isaac le dijo a Abraham: —¡Padre! —Dime, hijo mío. —Aquí tenemos el fuego y la leña — continuó Isaac—; pero ¿dónde está el cordero para el holocausto? 8 —El cordero, hijo mío, lo proveerá Dios —le respondió Abraham.Y siguieron caminando juntos. 9 Cuando llegaron al lugar señalado por Dios, Abraham construyó un altar y preparó la leña. Después ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. 10 Entonces tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo, 11 pero en ese momento el ángel del Señor le gritó desde el cielo: —¡Abraham! ¡Abraham! —Aquí estoy — respondió. 12 —No pongas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas ningún daño —le dijo el ángel—. Ahora sé que temes a Dios, porque ni siquiera te has negado a darme a tu único hijo. 13 Abraham alzó la vista y, en un matorral, vio un carnero enredado por los cuernos. Fue entonces, tomó el carnero y lo ofreció como holocausto, en lugar de su hijo. 14 A ese sitio Abraham le puso por nombre: «El Señor provee». Por eso hasta el día de hoy se dice: «En un monte provee el Señor». Génesis 22 (NVI).

Es importante mencionar algunos elementos de esta historia, en primer lugar consideremos que Abraham pudo haber tenido alrededor de 100 años cuando nació Isaac, fruto de una promesa muy esperada de parte de Dios. Consideremos lo siguiente:

Lazos familiares sanos y fuertes:

1. Habrá lazos familiares sanos siempre y cuando Dios sea lo primero en la familia.

Dios quería promocionar a Abraham, pero generalmente antes de cada promoción hay una prueba. Lo que más amaba Abraham era su hijo tan esperado y Dios le dice, cuando menos se imaginaba, entrégame al hijo que te di. Jamás Dios pensó en sacrificar realmente a Isaac, ni tampoco volverá a pedirle a alguien una prueba semejante. Pero Abraham era el primero de todo nuevo linaje escogido y él tenía que ser probado. Hasta los 100 años Abraham espero el hijo de la promesa y cuando al fin llegó, Dios le pide que lo sacrifique. Posiblemente para Abraham, su familia era lo más importante, pero para poder servir a Dios lo más importante debe ser Él y así nuestra familia será bendecida. Hay gente que ama tanto su familia que la establece como el valor más alto, entonces todas las actividades de su vida se desarrollan en función a ese valor, la familia.

En Mateo 10:39 Jesús explica la ley espiritual que enseña a saber perder para ganar, dice que el que quiera salvar su vida la perderá, pero el que esté dispuesto a perder (en un sentido figurado se refiere a entregar su vida a la voluntad de Dios y no la suya propia) su vida la ganará. Esta Ley espiritual se aplicó en el caso de Abraham, cuando Dios le pide su único hijo, en el momento en que Abraham estuvo dispuesto a perder su propio hijo, entregándolo a lo que él entendiera la voluntad de Dios, lo ganó y no sólo eso sino que se posicionó espiritualmente como padre de una nación, porque cuando estás dispuesto a entregar todo aquello que amas a la voluntad de Dios entonces ganarás tu familia.

Para ganar a tu familia prioriza a Dios. Escucho gente que dice, necesito estar más tiempo con mi familia no voy a ir a la Iglesia este fin de semana, no voy a sacar a los chicos con este frío, es mucho trabajo convencer a mis hijos de tener un devocional familiar, quizás no se da cuenta pero cuando se dan estas situaciones así, estarás perdiendo a tu familia. ¿Priorizas a Dios en tu familia?

2. Habrá lazos familiares fuertes si como padres mantenemos la credibilidad.

Es de gran asombro cómo Isaac confía en su padre Abraham aún cuando éste le está atando las manos, cubriéndole los ojos y poniéndolo sobre la leña en dónde supuestamente debería ir el holocausto, es decir el cordero a sacrificar. Posiblemente Isaac tendría unos 20 años y Abraham unos 120, no hay posibilidades físicas de que el padre sometiera por la fuerza su hijo, lo único que hizo que aquel día Isaac cargara la leña, construyera el altar de sacrificio y se sometiera para acostarse sobre él como un cordero a sacrificar, es la credibilidad que él tenía en su padre Abraham.

En este tiempo donde Satanás siembra mucha confusión a los hijos, lo único que hará qué tus hijos escuchen tu voz como padre o como madre y la sigan, será la credibilidad que tengas. Cuando uno pierde la credibilidad como padres, posiblemente ha comenzado a perder a sus hijos.

¿Eres una persona creíble y confiable para tus hijos?

3. Habrá lazos familiares sanos si hay obediencia y honra.

 Además de la credibilidad de los padres hoy se necesita hijos que entiendan el valor de la honra y la obediencia a los padres. Como mencionamos en el punto anterior Isaac es un ejemplo claro de un hijo que obedece sin entender las órdenes de su papá. Que nuestros hijos obedezcan aún cuando no entienden porque, es el fruto que queremos recoger en ellos, porque eso será lo que los librará de malos caminos toda su vida. La honra y la obediencia a los padres generará en nuestros hijos personas adaptables a la sociedad y muy bendecidas.

4. Habrá lazos familiares fuertes si hay amor genuino de familia.

Posiblemente Isaac era lo que más amaban Abraham y Sara, y aunque Abraham le tocó una prueba muy difícil, sin lugar a dudas Isaac se sentía amado por sus padres. Isaac obedeció y tuvo una vida muy próspera, tuvo una vida respaldada por milagros y quizás podríamos decir de él que fue feliz hasta sus últimos días. Pero partir de una base muy sólida que cada miembro de la familia debe tener, él sabía que era amado. El amor familiar es un lazo que no ahorca o asfixia sino que libera y potencia. A veces las personas aman pero no demuestran, quiero animarte a que te propongas como meta que cada miembro de tu familia sepa que es amado por ti.

5. Habrá lazos familiares sanos si transmitimos la fe de generación en generación.

A veces me encuentro con personas que por no exponer a sus hijos, evitan contarles algunos problemas familiares. Pero hay situaciones en donde nuestros hijos tienen que participar si o si de los problemas que estamos viviendo como familia. Abraham tuvo que hacer parte a su hijo Isaac de la prueba que estaba viviendo. Pero lo cierto es que Isaac tuvo una oportunidad única en la prueba que Dios le hizo a su padre, Isaac pudo ver y comprobar el poder de Dios en su propia vida, sobretodo cuando el Ángel detiene con un grito a su padre Abraham para decirle que hay un cordero que Dios proveyó para el sacrificio.

Leamos lo que dice el autor de hebreos acerca de la fe de Abraham: 17 Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, 18 a pesar de que Dios le había dicho: «Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac». 19 Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Hebreos 11:17-19 NVI.

Como podrán apreciar en este pasaje Abraham creía que Dios tenía poder para resucitar a su hijo aún si él lo sacrificaba. Quizás después de escuchar de resurrecciones de muertos en los relatos de la biblia tiene sentido para nosotros que Abraham tuviera esa fe, pero la verdad es que jamás se había visto un milagro de resurrección hasta ese momento, es decir que Abraham creía por algo que jamás nadie había visto, su fe era inmensa y su confianza en Dios absoluta.

Pero lo que más me sorprende es su hijo, quien con unos escasos 20 años de edad, por ese puente entre dos generaciones construidos con ladrillos de credibilidad, honra, amor y obediencia, recibe y abraza la misma Fe que Abraham alcanzó a lo largo de toda su vida. Es decir que en esa escena tenemos a Abraham creyendo y confiando en Dios solamente con un cuchillo en la mano y a Isaac, recostado sobre la leña creyendo exactamente lo mismo que su padre. Es increíble!

No hay otra forma de transmitir la fe que tenemos como padres de generación en generación, que experimentando aquello por lo que creemos juntos con nuestros hijos. Háblale a tus hijos de aquellas cosas que esperas en Dios, hazlo parte de tu oración familiar, involúcralos en los motivos de oración qué tienen que ver con proyectos familiares. Verás como Dios se agrada de eso. En lo personal creo que nuestro padre celestial no deja pasar una oportunidad para hacer milagros cuando oramos junto con nuestros hijos.

Conclusión:

Dios ama nuestra familia y es su plan el bienestar y que nos desempeñemos dentro de relaciones sanas en nuestro hogar.

Proclamemos juntos:

“Mi familia es bendecida y libre de todo ataque de las tinieblas para producir rupturas”

“Mi familia está en las manos de Dios y yo seré un instrumento de paz, bienestar y bendición para mi hogar”

“Recibo la sabiduría de Dios para generar lazos fuertes con las personas que amo”.

Oremos específicamente de acuerdo al punto que necesitemos trabajar en nuestro caso en particular.

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