DE MODO SELFIE A MODO PANORÁMICO

La palabra selfie es absolutamente popular entre nosotros, consiste en sacarse una foto a uno mismo, lo que llamamos autorretrato o autofoto. De este modo, la persona extiende su brazo y dispara la cámara fotográfica apuntando hacia su rostro o su cuerpo anteponiéndolo a un hermoso paisaje para postearla en las redes sociales y compartir el momento que se está viviendo.

Sin embargo, muchas personas deciden vivir su vida en “modo selfie”, es decir que lo único verdaderamente importante es su manera de ver y proceder frente a cualquier circunstancia, sin importar la opinión o sentimientos de otras personas. Primero yo, segundo yo y tercero yo, el ego es el gran aliado de esta gente..

Debemos aprender a ver la vida como Dios la ve, aprender a mirarnos a nosotros mismos con los “ojos de Dios” para no caer en el egocentrismo o la autocompasión, y tener una mirada amplia de las situaciones que atravesamos. El Señor quiere que nuestra visión sea como la suya, en “modo panorámico”.

En la actualidad, la sociedad vive a su manera y prefiere satisfacer sus propios placeres y deseos personales ante las necesidades básicas de otra persona. Esta visión hedonista de la vida ha provocado que muchas personas, incluso fieles creyentes de Dios, pierdan las maravillas y bendiciones que el Señor ha guardado para ellos.

Este es el caso de Saúl, quien por estar enfocado en sí mismo no pudo ver todo lo que Dios tenía pensado para él. Cuenta la Biblia que Dios le había dado una misión a Saúl: debía destruir por completo al pueblo de los amalecitas porque no habían dejado pasar al pueblo de Israel cuando salieron de Egipto. No obstante, Saúl incumplió la orden divina. Derrotó a los amalecitas porque contaba con el respaldo de Dios, e inmediatamente construyó un monumento de su propia imagen, orgulloso de su propio valer.

Leamos esta historia:

10 La palabra del Señor vino a Samuel: 11 «Me arrepiento de haber hecho rey a Saúl, pues se ha apartado de mí y no ha llevado a cabo mis instrucciones».

Tanto se alteró Samuel que pasó la noche clamando al Señor. 12 Por la mañana, muy temprano, se levantó y fue a encontrarse con Saúl, pero le dijeron: «Saúl se fue a Carmel, y allí se erigió un monumento. Luego dio una vuelta y continuó hacia Guilgal».

13 Cuando Samuel llegó, Saúl le dijo:

—¡Que el Señor te bendiga! He cumplido las instrucciones del Señor. 14 —Y entonces, ¿qué significan esos balidos de oveja que me parece oír? —le reclamó Samuel—. ¿Y cómo es que oigo mugidos de vaca?

15 —Son las que nuestras tropas trajeron del país de Amalec —respondió Saúl—. Dejaron con vida a las mejores ovejas y vacas para ofrecerlas al Señor tu Dios, pero todo lo demás lo destruimos.

16 —¡Basta! —lo interrumpió Samuel—. Voy a comunicarte lo que el Señor me dijo anoche.

—Te escucho —respondió Saúl.

17 Entonces Samuel le dijo:

—¿No es cierto que, aunque te creías poca cosa, has llegado a ser jefe de las tribus de Israel? ¿No fue el Señor quien te ungió como rey de Israel, 18 y te envió a cumplir una misión? Él te dijo: “Ve y destruye a esos pecadores, los amalecitas. Atácalos hasta acabar con ellos”. 19 ¿Por qué, entonces, no obedeciste al Señor? ¿Por qué echaste mano del botín e hiciste lo que ofende al Señor?

20 —¡Yo sí he obedecido al Señor! —insistió Saúl—. He cumplido la misión que él me encomendó. Traje prisionero a Agag, rey de Amalec, pero destruí a los amalecitas. 21 Y del botín, los soldados tomaron ovejas y vacas con el propósito de ofrecerlas en Guilgal al Señor tu Dios.

22 Samuel respondió: «¿Qué le agrada más al Señor: que se le ofrezcan holocaustos y sacrificios, o que se obedezca lo que él dice? El obedecer vale más que el sacrificio, y el prestar atención, más que la grasa de carneros. 23 La rebeldía es tan grave como la adivinación, y la arrogancia, como el pecado de la idolatría. Y, como tú has rechazado la palabra del Señor, él te ha rechazado como rey».

1 Samuel 15:10-23 (NVI)

Consideraciones para reflexionar.

Anteponiendo tu persona a todo (modo selfie):

1. Forma egoísta de vivir pensando primero en tus beneficios y placeres personales.

Saúl se guardó lo mejor del ganado (aun cuando debía destruirlo) para aumentar sus ganancias y perdonó al rey enemigo sabiendo que tenía una estricta orden de Dios de matarlo, para ganar prestigio entre los pueblos. Es un claro ejemplo de anteponer nuestros deseos e intereses ante todo, cueste lo que cueste.

2. Hacer las cosas a tu manera.

Saúl le dijo a Samuel que había perdonado lo mejor del ganado para hacer un sacrificio a Dios, el problema es que Dios no quería ese sacrificio sino obediencia.

3. No darle la gloria a Dios.

Todos los que contamos con el respaldo divino, sabemos que es Dios quien pelea por nosotros y a Él le damos la gloria, pero Saúl estaba tan enfocado en sí mismo que lo primero que pensó fue en perpetuar el momento haciendo una imagen de sí mismo. Cuando dejamos de darle la gloria a Dios por las victorias en nuestra vida, posiblemente sea el comienzo de un declive espiritual.

Viendo las cosas como Dios las ve (modo panorámico):

Desde que conozco a Dios, su presencia me ha desafiado constantemente a crecer y ampliar mi visión. A medida que crecí espiritualmente comprendí lo poco que sabía de la vida cuando comencé este camino, también soy consciente de cuánto me falta por conocer.

Cuando una persona quiere apreciar un gran mural pintado en una pared o una pintura artística de gran tamaño, necesita tomar distancia para apreciar la obra en su totalidad. Del mismo modo Dios trabaja en nosotros: nos enseña a ver la vida en modo panorámico, es decir, tomando todo el panorama en cuenta, sin anteponer nuestros placeres, sin darle la espalda al contexto, dispuestos a dar pasos hacia atrás para apreciar toda la complejidad de la obra.

Saúl falló por no poder ver con claridad el cuadro completo. Dios necesitaba quitar a los amalecitas para que en el futuro no fueran de tropiezo para el pueblo de Israel como lo fueron en el pasado, pero Saúl sólo se enfocó en sí mismo y eso lo llevó a la rebeldía. Nuestra oración debe centrarse en pedirle a Dios ver las cosas a su manera, entonces podremos comenzar a ver el cuadro completo.

Conclusión:

El amor de Dios por nosotros nos dirige a cambiar nuestro modo de ver todas las circunstancias de la vida para poder verlas más parecidas a como Dios las ve.

Él está ampliando nuestra visión a modo panorámico, dejaremos de ver sólo nuestra necesidad para comenzar a ver el cuadro completo y a todas las personas que están en el mismo cuadro. Dios quiere usarme para bendecir a los demás.

Veremos milagros como nunca hemos visto, seremos herramientas de Dios para orar por otros, para traerlos a la Iglesia, para ministrar a otras personas, porque este es el año en donde evangelizar se nos dará naturalmente. Comprométete para que este año sea el más fructífero de tu vida para la gloria del Señor.

También te podría gustar...

Deja un comentario