Caminando sobre las aguas

El apóstol Pedro tuvo una de las experiencias más significativas e impactantes cuando dirigiéndose a Jesús, pudo caminar unos pocos pasos sobre el agua del mar. Muchos recuerdan este episodio, pero destacan el momento en que Pedro se hundió, sin tener en cuenta que de los 12 discípulos de la barca, sólo Pedro tuvo absoluta confianza en Jesús para creerle y dar aquellos pasos sobre las aguas.

Estoy seguro que Jesús preparó esta circunstancia para enseñarle a Pedro lecciones profundas, más allá del hecho sobrenatural de caminar sobre el agua; cabe destacar que no es una promesa para todos los creyentes, ya que no hubo otro ser humano sobre la Tierra que lograra tal hazaña.

Dios tiene sucesos preparados para ti que pueden cambiar el resto de tu vida. De repente algo sorprendente sucede y logras romper con tus temores más profundos, experimentas una conexión con Dios que nunca tuviste o comienzas a ver la vida desde una nueva perspectiva. El propósito de Dios te lleva a otro nivel y la mejor manera de hacerlo será desafiándote, diciéndote: “Ven, camina conmigo sobre las aguas”. ¿Te animas? El carácter de Pedro fue probado una y otra vez, pero el día en que caminó sobre las aguas su experiencia de vida cambió para siempre. No sólo probó su carácter sino que fue el día en que creyó que él podía hacer lo mismo que su maestro.

Probablemente la finalidad de Jesús fue mostrarle, a través de una experiencia concreta, que Pedro tenía la capacidad de transitar por cualquier tormenta que la vida le presentara.

Leamos juntos este pasaje:

22 En seguida Jesús hizo que los discípulos subieran a la barca y se le adelantaran al otro lado mientras él despedía a la multitud. 23 Después de despedir a la gente, subió a la montaña para orar a solas. Al anochecer, estaba allí él solo, 24 y la barca ya estaba bastante lejos de la tierra, zarandeada por las olas, porque el viento le era contrario. 25 En la madrugada, Jesús se acercó a ellos caminando sobre el lago. 26 Cuando los discípulos lo vieron caminando sobre el agua, quedaron aterrados.

—¡Es un fantasma! —gritaron de miedo.

27 Pero Jesús les dijo en seguida:

—¡Cálmense! Soy yo. No tengan miedo.

28 —Señor, si eres tú —respondió Pedro—, mándame que vaya a ti sobre el agua.

29 —Ven —dijo Jesús.

Pedro bajó de la barca y caminó sobre el agua en dirección a Jesús. 30 Pero, al sentir el viento fuerte, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó:

—¡Señor, sálvame!

31 En seguida Jesús le tendió la mano y, sujetándolo, lo reprendió:

—¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?

32 Cuando subieron a la barca, se calmó el viento. 33 Y los que estaban en la barca lo adoraron diciendo:

—Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios. Mateo 14:22-33 (NVI)

Lecciones que aprendió el apóstol Pedro ese día con Jesús:

Muchas enseñanzas aprendió el apóstol Pedro ese día y estoy seguro que aprenderemos a través de él, nosotros también.

  1. Siempre el temor será enemigo de la fe.

Todos los discípulos estaban viendo a Jesús pero ellos dijeron: “es un fantasma”. Las grandes oportunidades de Dios llegan a nuestra vida cuando logramos vencer nuestros temores más profundos. Seguramente los miedos personales impidieron al resto de los discípulos reconocer la oportunidad cuando vieron a Jesús caminando sobre las aguas. Miedo a lo desconocido, miedo a la tormenta y al Poder de Dios desconocido hasta ese momento por ellos. El temor paraliza a las personas aunque sean muy capaces y no les permite avanzar en la vida.

Pero con la FE podrás romper cada uno de tus temores creyendo que ahora Dios está contigo y que todo aquello que emprendas te saldrá bien.

  • Si te animas a más, Dios siempre te dará una oportunidad de crecer.

 Tu fe crecerá según te animes a arriesgarte. Mientras Jesús caminaba por las aguas parece que estaba deseoso de escuchar que alguno de sus discípulos le dijera “quiero caminar contigo”, así que inmediatamente después de oír a Pedro, el Señor le dijo:” ven hacia mí”.

Jesús oye con propósito:

a. Jesús oye para escuchar honra.

b. Jesús oye para escuchar tu fe.

c. Jesús oye para escuchar tu deseo de romper con tus límites.

Aunque tu boca no hable, todo tu ser sí lo hace. ¿Qué escucha Jesús de ti?

  • Las distracciones te hundirán.

Las distracciones son un enemigo letal y la causa por la que muchos cristianos se hunden. Pon tu mirada en Jesús autor y consumador de la FE y no dejes de enfocarte en Él.

  • Mantente siempre encima de los problemas.

Aprende a caminar por arriba de cualquier situación que estés atravesando, esto siempre será más agradable y beneficioso. El fin de este milagro no es otorgarle a la iglesia la habilidad literal de caminar sobre las aguas, pero sí recordar y poner en acción la enseñanza que tuvo el apóstol Pedro: esa noche aprendió que caminar por encima es mejor que hundirse. Siempre habrá problemas, siempre surgirán necesidades, pero aquellos que logran caminar por encima, sin sumergir sus emociones en las aguas tormentosas, podrán ver todo desde otro punto y manteniendo la mirada en el blanco perfecto que es Jesús, podremos creer y crecer en FE.

Conclusión:

El apóstol Pedro tuvo una experiencia que lo hizo crecer. Creemos por fe que hacernos crecer es el plan de Dios para nuestras vidas. Prepárate para crecer abriendo tu corazón para recibir. Recuerda que lo que tú no has alcanzado aún, no es porque Dios no te lo quiera dar, generalmente es porque aún no has aprendido a recibir.

Prepárate para recibir y así crecerás en lo que te falta.

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